Usted es capaz, hágale que usted puede

Aquí creyeron en mí, sacaron lo mejor de mi ser y me dieron una oportunidad, al principio no fue fácil, la calle me llamaba…, pero el amor a mis hijas y el no defraudar a las únicas personas que me abrieron las puertas y que me animaban diciéndome “usted es capaz, hágale que usted puede”, esas palabras retumban hasta el día de hoy en mi cabeza y hacen eco en mi corazón.

En ese entonces no sabía leer ni escribir y me dieron la oportunidad de estudiar, así termine la primaria y luego el bachillerato. Difícilmente en otro lugar me hubieran dado trabajo.  Las mujeres que me conocieron en la calle saben que soy una sobreviviente y me dicen “si usted pudo salir de esa y llegar donde ha llegado, ayúdeme” y entonces les comparto el proceso que he tenido, las ánimo, a las jóvenes les invito a que no dejen pasar sus años y aprovechen la oportunidad de vincularse al programa y las acompaño porque en esto un día uno está bien, al otro día mal y al siguiente no se sabe… aquí nos apoyan desde la parte psicosocial, en la educación, el acompañamiento familiar, la parte espiritual y el apoyo legal porque cuando uno llega aquí ni documentación tiene.

Un día se abrió una vacante para gestora social y fueron ellas mismas quienes me animaron a presentarme, yo tenía miedo y ellas me dijeron “usted estudio para hacer algo por otras mujeres ahora tiene la oportunidad de hacerlo” y logré romper el círculo vicioso del miedo y la incertidumbre y me presenté. Soy la primera en haber podio llegar hasta aquí, comparto la oficina con otras coordinadoras, tengo mi propio escritorio y computadora, la cual les confieso que aún estoy aprendiendo a manejar…

Desde esta oficina coordinamos el apoyo para las mujeres y sus familias, también se programan actividades de formación para que ellas puedan ir creciendo…aquí tenemos movimiento todos los días y por mi parte continúo esforzándome.